Bajo la mirada amorosa de la Madre Santísima de la Luz


Dice San Cirilo de Jerusalén: “Me extraña, en gran manera, que haya alguien que tenga duda alguna de si la Santísima Virgen ha de ser llamada Madre de Dios. En efecto, si nuestro Señor Jesucristo es Dios, ¿por qué razón la Santísima Virgen, que lo dio a luz, no ha de ser llamada Madre de Dios? Esta es la fe que nos trasmitieron los discípulos del Señor, aunque no emplearan esta misma expresión. Así nos lo han enseñado también los santos Padres”.
Ahora bien, Cristo nos dice en el Evangelio de San Juan: “Yo soy la Luz del mundo”, si Él es la Luz, María es la Madre Santísima de la Luz.
En este tercer domingo del Adviento “Gaudete”, nos alegramos con María y con toda nuestra Iglesia Diocesana, nos gozamos por las maravillas que Dios hace en nuestro favor bajo la protección de su Madre, que desde el 2 de julio de 1732 llegó su imagen sagrada a la entonces Villa de León, convirtiéndose en la Patrona de la Ciudad.
El primer Obispo de León, Don José María de Jesús Diez de Sollano y Dávalos, pidió a la Santa Sede el Patronato de la Madre Santísima de la Luz, para toda la Diócesis, por Breve del 19 se septiembre de 1872. Su Santidad Pío IX concedió dicho Patronato el 8 de octubre de 1902. En virtud de la concesión hecha por su Santidad León XIII en su Breve del 23 de marzo de 1901 fue solemnemente coronada la celestial Señora por el Ilustrísimo Sr. Dr. D. Leopoldo Ruiz y Flores, IV Obispo de León.
La historia religiosa de la Diócesis de León no puede entenderse sin la devoción a la Santísima Virgen María en la Venerable Imagen de Nuestra Madre Santísima de la Luz. Devoción hondamente arraigada en la religiosidad de nuestro pueblo desde que dicha Imagen fue donada a la Villa de León, el 2 de julio de 1732, por el Padre Juan Antonio Genovesi, S.J.
La Imagen además de su profundo simbolismo teológico, pues representa de una manera muy gráfica la intercesión de María que con sus méritos aquilata las súplicas de los cristianos por la salvación del mundo, es de una gran belleza, penetrada de ternura maternal.
Hoy agradezcamos la fidelidad de María al Plan de Dios y pidámosle que interceda por toda nuestra Iglesia Diocesana, para que invocándola bajo esta bellísima advocación de la Madre Santísima de la Luz, recibamos la gracia de ser fieles al Plan de Dios en nuestro caminar.

Nota: La liturgia de este domingo nos recomienda tener una imagen de la Virgen María y adornarla con flores. Convendrá colocar en una parte visible del Presbiterio la Imagen de la Madre Santísima de la Luz en este domingo del Gaudete.

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