Hoy es día del Párroco FELICIDADES Sr. Cura Apolinar Torres


ORACION POR EL PÁRROCO DE LA COMUNIDAD

Señor Jesús, te agradecemos por que tenemos
en medio de nosotros al
Párroco Apolinar Torres tu servidor y
administrador de los misterios divinos.
Te rogamos que le des: fidelidad y
perseverancia en este humilde
servicio, y a nosotros la fe viva para
que veamos en él a tu mensajero.

Lo has constituido nuestro
guía y padre espiritual,
dale espíritu de sabiduría y
consejo, sinceridad de amor
paterno;y a nosotros el don de respeto
y entrega para que con fe podamos
escuchar sus palabras y con alegría nos
acerquemos en torno a su Altar
sobre el cual realiza los Santos misterios.
Danos a nosotros y a él Paciencia
y mutua comprensión.
Dale salud y fortaleza en su
cargo de responsabilidad.
Llénalo con el espíritu de fervor
y santidad, para que sea siempre
Nuestro Buen Pastor, y para que nos Conduzca al Cielo,
donde seguramente disfrutaremos de tu amor y Misericordia.
Amén


Gracias por su entrega...
Gracias por decir sí...
Gracias por su alegría...

"FELICIDADES"

Carrera Atlética por la CARIDAD

AD 7 Teatro te invita evangelizar por medio del arte


AD7 Teatro solicita personal comprometido y enamorado de Jesús para su siguiente proyecto, gente alegre, bailadora, de buena actitud y con muchas ganas de EVANGELIZAR por medio del arte. Si te interesa ven el día 10 de agosto a las 8:00 pm en el auditorio de la Parroquia de San Martín de Porres.

Edad de 12 a 100 años.
AD7 "Para evangelizARTE"

AD 7 Teatro te invita


AD 7 Teatro te invita a la puesta en escena "A la puerta del cielo".
La vida de lo material nos lleva a perder el verdadero valor de estar vivos, ven y recibe un mensaje que te hará ver que tu eres el dueño de la llave que abre la puerta.

La cita es el domingo 17 de julio en punto de las 4:30 pm en el Auditorio de la Parroquia (Luis Long #302 col. San Martín de Porres)

Entrada gratuita.

AD 7 Teatro te invita

AD 7 Teatro te invita a la puesta en escena "La nueva creación" una historia que te sencibilizará y concientizará para cuidar tu entorno y llevar una vida ecológica activa.
La cita es el sábado 16 de julio en punto de las 8:00 pm en el Auditorio de la Parroquia (Luis Long #302 col. San Martín de Porres)
Entrada gratuita.

El Camino de la Pastoral Diocesana en el año 2011 – 12

Con el final de la Campaña de Pastoral Social el 2 de julio, terminamos la Tercera Etapa del Plan Diocesano de Pastoral, las parroquias han dado pasos importantes en su renovación, pero no podemos negar que algunas de ellas aún les falta lograr un nivel conveniente.

Por iniciativa del Sr. Arzobispo Don José Guadalupe Martín Rábago, se ha proyectado el trabajo del año 2011-12 como un año de Nivelación y Evaluación, como culmen de la ejecución del primer Plan Diocesano y en miras a elaborar un segundo, que dé respuesta a los nuevos retos que la realidad nos está haciendo, que no son los mismos de hace 11 años. La realidad de la cual se parte para el trabajo del año ha sido expresada en las diversas evaluaciones que se han tenido a lo largo de todo el plan.

Se consultó a los Párrocos, Vicarios Episcopales, Decanos y a los laicos en la XIX Asamblea Diocesana, para responder a los Obispos que en el documento de Aparecida nos dicen: “Los laicos deben participar del discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y la ejecución. Este proyecto diocesano exige un seguimiento constante por parte del obispo, los sacerdotes y los agentes pastorales, con una actitud flexible que les permita mantenerse atentos a los reclamos de la realidad siempre cambiante.” (DA 372)

Iniciamos en Julio con todo un mes de oración intensa y de estudio de un documento del Sr. Arzobispo que habla sobre la Renovación de las Estructuras Pastorales. El lema que nos acompañará en este año será “Parroquia Renovada, Parroquia Misionera”. Aparecida nos dice:“Una parroquia renovada multiplica las personas que prestan servicios y acrecienta los ministerios. Igualmente, en este campo se requiere imaginación para encontrar respuesta a los muchos y siempre cambiantes desafíos que plantea la realidad, exigiendo nuevos servicios y ministerios. La integración de todos ellos en la unidad de un único proyecto evangelizador es esencial para asegurar una comunión misionera.” (DA 203)

Prioridades elegidas a trabajar son:1.- Impulsar la Espiritualidad de Comunión.2.- Afianzamiento de las Principales estructuras de la Renovación Parroquial.3.- Reavivar el ánimo pastoral en los sacerdotes.4.- Evaluar el Plan Diocesano de Pastoral. En seguida viene una explicación breve de cada una.

1.- Impulsar la Espiritualidad de Comunión y Participación.“…todos los organismos han de estar animados por una espiritualidad de comunión misionera: “Sin estecamino espiritual de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento” (DA 204). La base de toda renovación es la renovación de las personas, por esta razón se impulsará la espiritualidad kerigmática, de comunión y misionera, para que los discípulos misioneros le den vida a las estructuras y a los programas.

2.- Afianzamiento de las Principales estructuras de la Renovación Parroquial.

“Una parroquia, comunidad de discípulos misioneros, requiere organismos que superen cualquier clase de burocracia. Los Consejos Pastorales Parroquiales tendrán que estar formados por discípulos misioneros constantemente preocupados por llegar a todos.” (DA 204).Las estructuras son todos los equipos que requiere la organización pastoral. “Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe.” (DA 366)

Todo el año se quiere impulsar las estructuras fundamentales de la Renovación Parroquial, pero se proponen unos tiempos definidos para impulsarlas de manera especial. Orden propuesto: Consejo y Plan Parroquial (Agosto - Noviembre), Sectorización (Diciembre - Marzo) y Formación de Agentes (Abril – Junio).Al reforzar la Formación de Agentes, se afirmará la formación para los profesores.A nivel diocesano impulsará la relación entre Pastoral Territorial y Pastoral Funcional.

3.- Reavivar el ánimo pastoral en los sacerdotes. “La renovación de la parroquia exige actitudes nuevas en los Párrocos y en los Sacerdotes que están al servicio de ella. La primera exigencia es que el Párroco sea un auténtico discípulo de Jesucristo, porque sólo un sacerdote enamorado del Señor puede renovar una parroquia.” (DA 202). La renovación de la vida de los sacerdotes se desarrolla desde de la conversión personal y pastoral.

4.- Para la evaluación del PDP. Se realizará a través de todo el año. Se evaluarán: Las personas, su concientización su formación y su desempeño. Las estructuras fundamentales, su conformación, su capacitación y su eficacia. Los procesos pastorales. Los objetivos del PDP. El avance en el conocimiento y aplicación de la planificación.

Para todo católico que ama a su Iglesia y quiere verla hermosa como la esposa de Cristo, te invitamos a no solo observar como se va desarrollando tu Parroquia, e incluso cuando solo criticas que tal o cual cosa no te agrada, te invitamos a ser parte de la renovación, ve a tu comunidad parroquial, únete con nosotros en la oración y el compromiso de anunciar a Cristo y vivir su mandamiento del amor en la vida social.

P. Apolinar Torres O.

Ubicación de nuestro PDP

Julio de 2011 comienza una jornada ardua en oración y trabajo pastoral por la Nivelación de las Estructuras más importantes de nuestra Parroquia y Evaluación de nuestro Plan Diocesano de Pastoral.

A continuación te presentamos un breve recorrido por las diferentes etapas y ubicación de nuestro Plan Diocesano de Pastoral.



Pentecostés como una brisa

En la secuencia de la liturgia de la fiesta de Pentecostés, le hablamos al Espíritu Santo y le decimos que es “brisa en un clima de fuego”, en estos momentos de la historia de la humanidad con sus cambios y amenazas a la dignidad de la persona humana, y del actuar de la Iglesia en este siglo, el Espíritu de Dios se hace presente refrescando la vida cristiana, dándole fuera y descanso para seguir cumpliendo con su misión.

El Papa Benedicto XVI en el 2008 les recordaba a los jóvenes esa obra maravillosa de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad “El Espíritu Santo renovó interiormente a los Apóstoles, revistiéndolos de una fuerza que los hizo audaces para anunciar sin miedo: «¡Cristo ha muerto y ha resucitado!». Libres de todo temor comenzaron a hablar con franqueza (cf. Hch 2, 29; 4, 13; 4, 29.31). De pescadores atemorizados se convirtieron en heraldos valientes del Evangelio. Tampoco sus enemigos lograron entender cómo hombres «sin instrucción ni cultura» (cf. Hch 4, 13) fueran capaces de demostrar tanto valor y de soportar las contrariedades, los sufrimientos y las persecuciones con alegría. Nada podía detenerlos. A los que intentaban reducirlos al silencio respondían: «Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído» (Hch 4, 20). Así nació la Iglesia, que desde el día de Pentecostés no ha dejado de extender la Buena Noticia «hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8).” (Benedicto XVI Mensaje para la JMJ 2008 n. 3). Lo sencillo lo transformó en extraordinario, por su efusión y la Iglesia comenzó a ejecutar su misión ese mismo día.

La fiesta de Pentecostés tiene su origen en una fiesta de los judíos que fue evolucionando. Los judíos la celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la pascua. La palabra viene del griego que significa "el quincuagésimo día". Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés.En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.Esta fiesta judía es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés.

La Misión de la Iglesia, en su ser, eficacia y fuerza dependen directamente del Espíritu, por ello en el credo que recitamos todos los domingos al profesar la fe en el Espíritu Santo lo hacemos en la Iglesia por ser inseparables. El Papa Benedicto lo expresa muy bien en el discurso a los jóvenes ya citado, “Pero para comprender la misión de la Iglesia hemos de regresar al Cenáculo donde los discípulos permanecían juntos (cf. Lc 24, 49), rezando con María, la «Madre», a la espera del Espíritu prometido. Toda comunidad cristiana tiene que inspirarse constantemente en este icono de la Iglesia naciente. La fecundidad apostólica y misionera no es el resultado principalmente de programas y métodos pastorales sabiamente elaborados y «eficientes», sino el fruto de la oración comunitaria incesante (cf. Pablo VI, Exhort. apost. Evangeliinuntiandi, 75). La eficacia de la misión presupone, además, que las comunidades estén unidas, que tengan «un solo corazón y una sola alma» (cf. Hch 4, 32), y que estén dispuestas a dar testimonio del amor y la alegría que el Espíritu Santo infunde en los corazones de los creyentes (cf. Hch 2, 42). (Ibid, n.4). Sin el Espíritu los esfuerzos de la Iglesia serían totalmente estériles.
El Espíritu Santo es santificador: Para que el Espíritu Santo logre cumplir con su función, necesitamos entregarnos totalmente a Él y dejarnos conducir dócilmente por sus inspiraciones para que pueda perfeccionarnos y crecer todos los días en la santidad. El Espíritu Santo mora en nosotros: En San Juan 14, 16, encontramos la siguiente frase: “Yo rogaré al Padre y les dará otro abogado que estará con ustedes para siempre”. También, en I Corintios 3. 16 dice: “¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes?”. Es por esta razón que debemos respetar nuestro cuerpo y nuestra alma. Está en nosotros para obrar porque es “dador de vida” y es el amor. Esta aceptación está condicionada a nuestra aceptación y libre colaboración. Si nos entregamos a su acción amorosa y santificadora, hará maravillas en nosotros.
El Espíritu Santo ora en nosotros: Necesitamos de un gran silencio interior y de una profunda pobreza espiritual para pedir que ore en nosotros el Espíritu Santo. Dejar que Dios ore en nosotros siendo dóciles al Espíritu. Dios interviene para bien de los que le aman. El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, nos muestra la maravillosa riqueza del mensaje cristiano, nos llena de amor, de paz, de gozo, de fe y de creciente esperanza (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica 737 – 738)
La Iglesia en estos tiempos difíciles sigue proclamando la verdad con el entusiasmo primero, porque lo que impulsó a los apóstoles es la misma realidad que nos impulsa a nosotros, El Espíritu de Dios la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, amor que existe entre el Padre y el Hijo, quien llena nuestras almas en el Bautismo y después, de manera perfecta, en la Confirmación. Con el amor divino de Dios dentro de nosotros, somos capaces de amar a Dios y al prójimo. Vivamos con fe una nueva efusión del Espíritu en este Pentecostés.




P. Apolinar Torres O.

Orar y trabajar por la paz



Hemos sido testigos de tantas manifestaciones repudiando la violencia y pidiendo la paz, no solo en nuestro país, los Obispos mexicanos en la carta pastoral “Que en Cristo Nuestra Paz México tenga vida digna”, nos alientan a manifestar nuestros pensamientos y sentimiento al respecto: “Expresar el amor a la paz. Es importante amar la paz, adherirse a ella de un modo espontáneo, disfrutarla y celebrarla cuando se tiene y también expresar el dolor y sufrimiento cuando nos vemos privados de ella.” (n. 200). No todos se pronuncian a favor de estas manifestaciones, sobre todo porque se preguntan ¿Quién hará caso de estas expresiones?, el hacer conciencia a otros, ya es una buena labor, pero no podemos quedarnos ahí. Con más razón cuando no vemos que la violencia venga a menos, al contrario la vemos más cerca a la vida de nuestras familias y no solo del crimen organizado, sino ya de cualquier hijo de vecino.

En la Iglesia Católica se celebra cada día primero del año la jornada por la paz y los Papas han dado durante años algunas palabras que van iluminando el sendero de la paz de acuerdo a las circunstancias de cada tiempo.
El primero de enero del 2007 el Papa Benedicto XVI nos decía: “También la paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos, la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad, supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios. En efecto, la paz es una característica del obrar divino, que se manifiesta tanto en la creación de un universo ordenado y armonioso como en la redención de la humanidad, que necesita ser rescatada del desorden del pecado. Creación y Redención muestran, pues, la clave de lectura que introduce a la comprensión del sentido de nuestra existencia sobre la tierra. Mi venerado predecesor Juan Pablo II, dirigiéndose a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 5 de octubre de 1995, dijo que nosotros «no vivimos en un mundo irracional o sin sentido [...], hay una lógica moral que ilumina la existencia humana y hace posible el diálogo entre los hombres y entre los pueblos ».[3] La “gramática” trascendente, es decir, el conjunto de reglas de actuación individual y de relación entre las personas en justicia y solidaridad, está inscrita en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios. Como he querido reafirmar recientemente, «creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad».[4] Por tanto, la paz es también una tarea que a cada uno exige una respuesta personal coherente con el plan divino. El criterio en el que debe inspirarse dicha respuesta no puede ser otro que el respeto de la “gramática” escrita en el corazón del hombre por su divino Creador.”(n. 3), sus palabras son muy alentadoras ante nuestra colaboración a favor de la paz.
El Documento “Que en Cristo Nuestra Paz…” del cual ya se habló en un artículo anterior, nos expresan en compromisos 101 caminos para promover la paz en nuestra patria.
Clasifican todas las opciones en los siguientes apartados
1.- FORMAR MUJERES Y HOMBRES NUEVOS EN CRISTO. 1.1 Trasmisión de la fe. 1.2 La tarea educativa en las escuelas. 1.3 La familia. 1.4 La vida comunitaria
2. EDUCACIÓN PARA LA PAZ. 2.1 Difundir pensamientos de paz. 2.2 Fomentar sentimientos de paz. 2.3 Impulsar gestos de paz. 2.4 Promover un lenguaje de paz. 2.5 Los Medios de comunicación social al servicio de la paz. 2.6 Educar para la legalidad

3. CIUDADANIA PARA LA PAZ. 3.1 Incidencia social. 3.2 Incidencia política
3.3 Incidencia cultural. 3.4 Incidencia para la construcción de la paz

4. CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ. 4.1 Impulsar el desarrollo humano integral. 4.2 Promover los derechos y deberes humanos. 4.3 Impulsar la reconciliación social. 4.4 La misión reconciliadora de la Iglesia. 4.5 Ecumenismo por la paz, y 4.6 Orar por la paz (Cfr. Que en Cristo..ns. 189-239).

También los Obispos nos invitan a tener actitudes claras y a realizar acciones concretas, para que nuestros sentimientos no se queden en puro sentimentalismo. De las cosas que como cristianos están más cercas de nosotros, son las siguientes: Aprovechar la Doctrina Social de la Iglesia como «instrumento de evangelización». Fomentar en los discípulos misioneros que asuman su compromiso como ciudadanos. Promover en los espacios educativos a nuestro alcance la educación en el amor y para el amor. Formar a las nuevas generaciones en el equilibrio adecuado entre libertad y disciplina. Alentar a los educadores a asumir responsablemente el rol de autoridad en la tarea educativa. Alentar la esperanza, como alma de la educación. Potenciar el papel de la familia en la construcción de la paz.
También tenemos: Que todos los apostolados contribuyan en la recuperación de los espacios comunitarios y en la implementación de proyectos que fortalezcan el tejido social. Crear y difundir pensamientos de paz. Crear círculos de reflexión a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia para repensar el actual orden social, político y económico. Impulsar el desarrollo humano de las personas, en las familias y en las comunidades, que propicie la reconciliación de la propia afectividad. Desarrollar la indignación contra toda violencia en nosotros y en torno a nosotros. Expresar el amor a la paz y también expresar el dolor y sufrimiento cuando nos vemos privados de ella. Fomentar el sentido de pertenencia a la nación. Promover la no-violencia como alternativa en la vida civil y política. Proponer un estilo de vida austero y sencillo. Los compromisos expuestos en resumen aquí, no agotan las luces de los Obispos. Si queremos vivir en paz, debemos luchar y rezar personal y comunitariamente para lograrlo.

P. Apolinar torres O.